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jueves, 4 de febrero de 2010

Un Trasplante Diferente

Hoy quiero compartir con vosotros una técnica de trasplante que no conocía y que me llamó la atención por lo diferente de lo que habitualmente hacemos la mayoría de los aficionados.
El árbol en cuestión es un Prunus mume que necesitaba un trasplante de urgencia porque se encontraba bastante debilitado y no terminaba de ir bien. Ya había brotado y florecido, con lo cual esperamos a este momento para no correr demasiados riesgos y garantizar el éxito del mismo.
La persona que ha realizado el trasplante ha sido Giorgio Castagneri, quien ha estado con nosotros, en compañía de Miguel Ángel González durante un fin de semana, debido al comienzo de la Escuela Bonsai Time. De esto os hablaré en otra entrada.


Todo empieza cuando le pregunto a Giorgio: Mira ¿qué tal ves la posición de plantado? y ni corto ni perezoso, me dice espera, búscame cuatro palillos chinos. Imaginaos mi cara.
Quita todos los preparativos que yo había realizado en la maceta y empieza a colocar alambres de fijación por los agujeros del tiesto como para anclar por cuatro sitios.


Siguiente pregunta: ¿Tienes martillo?
Reconozco que aquí empecé a temblar...teniendo en cuenta que mi prunus estaba muy débil y no sabía qué quería hacer con el martillo.......



Vaya....... pues al final lo que hizo fue clavar los palillos en el cepellón, colocados radialmente y de forma equidistante, ayudándose del martillo para poder profundizarlos en el corazón del cepellón.
Según nos explicó, los japoneses utilizan esta técnica muy a menudo en árboles que son ejemplares de exposición y que tienen que andar cambiando de macetas con frecuencia para exponerlos de un lado para otro. Así evitamos atar los alambres pasando por el nebari y las raíces no se resienten. ¡¡¡Bien pensado!!!

Sujetando muy bien el árbol, para que no se moviese, fue clavando uno a uno los palillos, tal y como veis en las fotos.


Fijaos en la disposición de los palillos, apoyados en los bordes de la maceta.


Ahora sólo hay que atar los alambres a los palillos, con fuerza, para que queden bien anclados. Si os dais cuenta, la presión se ejerce sobre los palillos y no sobre ninguna raíz.





Antes de rellenar con akadama, se cortan los palillos y los extremos de alambre sobrante.

Curiosamente el árbol queda bien fijado. Lo que no sé es si esta técnica sería apta para árboles de mayor envergadura, imagino que no, por lógica pura.


Y el resultado final...aquí lo tenéis. Ya os contaré qué pasa con los palillos con el paso del tiempo......
¡¡¡¡Espero que os haya gustado!!!!


Reportera dicharachera: May Martínez

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